Organizar una boda hoy ya no consiste únicamente en elegir un menú. La gastronomía se ha convertido en una parte esencial de la celebración, una forma de sorprender, emocionar y crear recuerdos alrededor de la mesa. En Castell Perelada, entendemos cada boda como una experiencia completa, donde el sabor, la puesta en escena y la personalización van de la mano para convertir el banquete en uno de los momentos más inolvidables del gran día.
La cocina como parte del espectáculo
Las bodas han cambiado. Los invitados ya no esperan únicamente sentarse a cenar; quieren descubrir, probar, compartir y vivir una experiencia dinámica desde el primer brindis hasta la última copa.
En Castell Perelada, la propuesta gastronómica firmada por el chef Paco Pérez, galardonado con cinco estrellas Michelin, convierte cada celebración en un auténtico viaje sensorial. Una cocina de autor inspirada en el Empordà, donde el mar y la montaña se encuentran, y donde la creatividad convive con el producto de proximidad y los sabores mediterráneos.

Aperitivos que invitan a descubrir
El aperitivo es un espacio pensado para que los invitados se muevan, conversen y disfruten mientras descubren pequeñas propuestas gastronómicas llenas de creatividad.
En Castell Perelada, el cóctel se transforma en una experiencia inmersiva con showcookings y estaciones temáticas que aportan personalidad a la celebración. Desde una estación asiática con selección de makis y niguiris, hasta propuestas como Perú, México, Vermutería o Brasa, donde los sabores cobran protagonismo en directo.
Entre los aperitivos, destacan creaciones como el «Niguiricorneto» de salmón y sus huevas, el tartar de Wagyu con milhojas de patata crujiente, el pulpo moruno o la croqueta de pimiento escalivado con emulsión de su jugo. Propuestas pensadas para sorprender desde el primer bocado.

Menús que hablan de vosotros
Cada pareja tiene una historia distinta. Por esta razón, una de las grandes tendencias actuales es diseñar bodas mucho más personales y coherentes con el estilo de quienes las celebran. Menús frescos y mediterráneos, propuestas informales para bodas al aire libre, estaciones internacionales o experiencias más sofisticadas para celebraciones elegantes y contemporáneas.
En Castell Perelada, cada menú se adapta al estilo de la boda y a la personalidad de los novios. Desde entrantes delicados como el Bogavante azul con su americana y boloñesa de corales o la Vieira sobre guiso de huitlacoche y maíz tierno, hasta platos principales como la emblemática Lubina con su jugo de brasa, espardeñas y olivas o el Solomillo de ternera de las Alberas, apio-nabo, espinacas con café de Paris.
Todo acompañado por una cuidada selección de vinos Perelada y referencias nacionales e internacionales pensadas para maridar cada momento de la celebración.

El arte de terminar con un final dulce
Los postres también forman parte de la experiencia. En Castell Perelada, el final del banquete se convierte en un momento visual y sensorial, con propuestas que combinan técnica, frescura y estética.
Desde elaboraciones como Yuzu, mango y limón o Chocolates, café y cristales de cacao suflado, hasta tartas nupciales más clásicas o contemporáneas, cada detalle está pensado para cerrar la celebración con personalidad propia.

Compartir, disfrutar y celebrar sin prisas
Las bodas de hoy buscan ser más naturales y experienciales. Por eso, los formatos dinámicos ganan cada vez más protagonismo frente a las celebraciones excesivamente rígidas.
Cócteles, estaciones gastronómicas repartidas por el espacio, rincones dulces o propuestas de recena permiten que los invitados vivan la boda de forma mucho más relajada y social.
Y cuando empieza la fiesta, la gastronomía continúa acompañando el momento. Mini burgers gourmet, hot dogs con pan brioche, churros con chocolate o candy bars convierten la recena en uno de los momentos favoritos de la noche.

Una experiencia gastronómica para recordar
En Castell Perelada, entendemos la gastronomía como una forma de celebrar, compartir y emocionar. Cada propuesta nace del cuidado por el detalle, del respeto por el producto y de la voluntad de crear experiencias auténticas que reflejen la esencia de cada pareja.
Porque más allá del menú, lo importante es cómo se vive. Y cuando la gastronomía consigue formar parte de los recuerdos de vuestra boda, entonces sucede algo especial.